La radio y sus mil y una vidas

Con más de 100 años de historia, la radio en Argentina tiene un nivel de llegada mucho más alto que en otros países de occidente, como Estados Unidos o España. En Capital Federal y Gran Buenos Aires, el 85 por ciento de la gente escucha, al menos, 15 minutos de radio por día, y esto implica más de 5 millones de oyentes.
De acuerdo con el estudio realizado en 2017 por la Secretaría de Cultura de la Nación, a través del Sistema de Información Cultural de la Argentina sobre una muestra de más de 2800 casos en todo el país, la radio sigue vigente tal y como lo demuestra el porcentaje de usuarios que diariamente la escucha.
Sin embargo ha experimentado algunas transformaciones dignas de consideración: así como se verifica claramente la vigencia del aparato transistor en los oyentes adultos, los jóvenes prefieren escuchar la radio a través de internet.
Además, los jóvenes suelen elegir, en mayor medida, emisiones musicales, obligando a los formatos radiales tradicionales a competir con un vasto espectro de alternativas.
El 70 por ciento de la población escucha radio y el 62% usa el aparato transmisor tradicional. Además, el promedio diario de escucha llega a tres horas y cuarto. No obstante, entre 2013 y 2017 disminuyó 17 puntos porcentuales en la proporción de oyentes de radio. Este hecho se explica, fundamentalmente, por la significativa caída de la escucha entre los jóvenes de 12 a 17 (pasó del 73% al 39%).
En cambio, a partir de los 18 años el consumo radial comienza a crecer de manera proporcional a la edad.
La radio es un hábito que se mantiene a lo largo del día: el 60% de la población escucha radio entre 1 y 3 horas por día y sólo un 5%, menos de una hora. Es a través de la radio que
mucha gente escucha música, y esto se demuestra el hecho de que el 47% de los radioescuchas elige programas musicales, casi el 43% prefiere los programas informativos y noticieros, el 13 escucha programas deportivos, el 3.8% culturales y el 2% de chimentos.
Ahora bien, la cuestión de las preferencias por frecuencia radial es impactante. En estudios llevados a cabo durante la década del noventa, se observaba que la radio cumplía un rol predominante de compañía. La AM era sinónimo de información, mientras que las FM centraban sus programaciones en música y palabras y pocos contenidos informativos.
En los últimos años, la FM ha vivido un proceso de transformación realmente significativo. En tal sentido, hoy en día la vieja ecuación que relacionaba a ambas frecuencias con respecto a la información, podría decirse que se ha revertido: más de seis de cada diez argentinos que utilizan la radio como canal informativo optan por la Frecuencia Modulada.
El cambio puede resumirse así: al anclaje de la música que siempre caracterizó a la FM, se le ha sumado la información. De esta manera, se observa otra modificación en los hábitos de consumo de noticias. La gente busca más contenidos informativos en la radio, independientemente del tipo de frecuencia de que se trate.
Si extendemos la mirada sobre la región, el último estudio sobre el consumo de medios en Latinoamérica realizado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en 2014, determinó que “los latinoamericanos escuchan la radio unas 3.9 horas al día durante la semana y durante unas 3.8 horas durante los fines de semana”.
El relevamiento señala además que “Los países latinoamericanos que más escuchan la radio son Uruguay y Paraguay, con 4.7 horas por día, seguidos por Guatemala, 4.5 horas por día.
El muestreo realizado sobre 1.200 personas de cada país latinoamericano, indica que “no hay una diferencia significativa en el consumo de radio entre hombres y mujeres en Latinoamérica ni tampoco entre diferentes clases socioeconómicas”.
Sin embargo, existen diferencias de consumo entre los distintos grupos etarios. Los jóvenes de entre 16 y 30 años de edad escuchan un promedio de 3.9 horas por semana, mientras que los adultos que tienen entre 31 y 50 lo hacen 3.9 horas por día, y los mayores de 51, 3.7 horas por día.


Más allá de los relevamientos que forman parte de un estudio generalizado sobre las tendencias de los consumos culturales actuales, el campo radiofónico nacional merece ser analizado con mayor profundidad y relevancia. Los diagnósticos, opiniones y estadísticas acerca del panorama profesional, informativo, cultural, político, legal, tecnológico y presupuestario de los modos de pensar y hacer la radio son fragmentados.
Es necesario renovar una mirada rigurosa y global sobre el medio radiofónico, impactado por la aparición de la radio en Internet y las redes sociales, que han determinado y siguen provocando continuos cambios en materia de producción y circulación de sentidos.
Hoy es importante tener en consideración la realidad multimedial de la radio. Las redes sociales han cambiando los modos de producción y fundamentalmente los modos de participación de las audiencias. Esta caracterización acerca de las rutinas de los nuevos modos de conversación y uso de los medios exige diseñar nuevas propuestas y repensar los procesos comunicacionales y políticos iniciales.
¿Cómo definir las nuevas audiencias a través de las combinaciones de lo analógico y lo digital?
¿Cómo trabajar a partir del desigual acceso a la conectividad y la alfabetización?
¿De qué modo narrar la vida cotidiana cuando los códigos de navegación nos obligan a ser creativos, sintéticos y específicos?
¿Cómo vincular lo local con lo global acentuando identidad pero universalizando las preocupaciones?
¿Bajo qué mecanismos fortalecer las estrategias de diálogo, intercambio y participación?
El desafío inicial será pensar a partir de qué decisiones actualizamos nuestras prácticas de producción, interpelando los nuevos comportamientos de las audiencias, promoviendo sorpresa, agenda y relevancia y a la vez motivando la creación de redes y espacios de construcción colectiva, capaces de democratizar las oportunidades y enriquecer los desarrollos e iniciativas de nuestros proyectos.
Pensar el modo en que se ha ido denominando al destinatario de las propuestas sonoras, implica considerar los movimientos de las condiciones de recepción.
Analizar cómo ha sido posible el traspaso de la noción de espectador, propia de la primera activación pública de la oralidad en el teatro tradicional callejero, a la de usuario, como operador de las prácticas de diálogo propias de las plataformas digitales.
En la radio tradicional, la radio sucede donde se escucha, además de donde se emite. El interlocutor del mensaje es así un oyente que activa desde la audición su capacidad de interpretación del evento transmitido. Bajo este sistema de mediación se producen contenidos para una recepción que escucha. Por lo tanto el lenguaje radiofónico es proveedor de universos de símbolos visuales, vinculados a los afectos, a la propia historia, experiencia e imaginación del oyente. La radio como espacio de comunicación es altamente accesible ya que no exige competencias específicas de alfabetización. No hay que saber leer y escribir para escuchar. Aquí la importancia fundacional de este medio de comunicación popular.
La aparición de la Radio on-line, cambia la perspectiva y exige nuevos desafíos. La navegación Web tiene sus propios códigos de circulación, demandas y aplicaciones particulares. A diferencia de los soportes tradicionales de la comunicación como el teatro, el cine, la prensa escrita, la radio y la televisión, las cartografías de la digitalización implican itinerarios irregulares en la decodificación del mensaje. Basado en el hipertexto, este relato construido más por una suma de links visitados que por la linealidad del guión de una historia, desarrolla prácticas de atención irregulares, discontinuas, incompletas pero muchas veces activas, socializadoras y participativas.
Las radios on-line o las extensiones hacia el podcasting, determinan unos destinatarios que tendrán características de usuarios. Serán potenciales operadores del sentido de esos mensajes, más que convencionales receptores pasivos. Los usos que hacen las personas con las distintas interfaces mediáticas exigen considerar cambios en la caracterización de las audiencias y en las estrategias de fijación del sentido de un proyecto comunicacional.
Mientras que las radios tradicionales desarrollan alertas ante los oyentes en sincronía con el tratamiento en vivo que caracteriza la mayoría de las programaciones, las plataformas digitales, en cambio, deben pensarse bajo los patrones de navegación. Los oyentes serán sujetos activos, que leen las propuestas en velocidad estimulados por los hipervínculos, las gramáticas del triple play y la simultaneidad en sus tareas.
También es importante tener en cuenta el peso y la duración de los contenidos ante las prácticas de descarga, porque esos archivos comprimidos serán guardados y reproducidos en artefactos digitales.
Frente a estos cambios, es necesario adecuar y repensar las estrategias de producción.
¿Cómo favorecemos la interpretación de los contenidos además del acceso?
¿Están nuestras realizaciones preparadas para coincidir con las rutinas actuales de recepción?
En las radios tradicionales la fijación del contenido quedará en la posibilidad de grabación y repetición de las emisiones. En las plataformas digitales será a través de los dispositivos de captura del triple play, capaces de ser conservados, descarga mediante, en la memoria de nuestras computadoras.
Una vez más, el objetivo a conseguir sigue siendo el mismo: que la radio pueda ser espacio de vínculo, reflexión, emoción, utilidad, motivación, inspiración y descubrimiento. En ese sentido, Internet se ha convertido en una plataforma que atraviesa transversalmente a todos los medios y los ha imbuido de sus elementos. Internet recoge los componentes de todos los medios de comunicación anteriores, ya sean escritos, auditivos o audiovisuales. A la vez, los integra con tratamientos nuevos y los incorpora como elementos propios: Así sucede con la interactividad, la hipertextualidad y la navegación.
La ciberradio toma los aportes de la radio tradicional y la modifica para convertirla en productos diferentes, en unos casos mediante la apertura a la navegación, enlaces e interactividad y en otros mediante diversas fragmentaciones para que los usuarios accedan de manera aislada. La orientación es hacia ofertas específicas y distintas de la radio tradicional.

La Radio, siempre

La radio mantiene su cotidianeidad, su inmediatez, su interactividad, un poder informativo notable y una presencia conmovedora en el entorno social, plenamente incorporada en la convergencia multimedia.
Como señala John Thompson [3] “mientras la comunicación y la información se difunden de manera progresiva a escala global, los materiales simbólicos son siempre recibidos por individuos que se encuentran en locales espacial y temporalmente específicos."
Esto implica a individuos concretos situados en contextos socio históricos particulares y que utilizan los recursos disponibles con intención de dar sentido a los mensajes mediáticos e incorporarlos a sus vidas.
En un proceso de apropiación, con frecuencia los mensajes se transforman ya que los individuos los adaptan a contextos prácticos de la vida cotidiana. Mediante el proceso localizado de apropiación, los productos mediáticos son incorporados a conjuntos de prácticas que dan forma y alteran su significado. La apropiación de materiales simbólicos permite a los individuos tomar cierta distancia con sus vidas cotidianas, no de forma literal sino simbólicamente, imaginativamente.
Precisamente la realidad social es presentada, en la radio, desde ciertas ideas, tendencias y sentimientos. Por eso sobre el Estado, las instituciones, las personas o situaciones, planes económicos, candidatos, etc., se producen diferentes lecturas.
La radio recrea y construye la realidad proponiendo diversos sentidos. En este escenario, las rutinas de producción se transforman y repercuten en la profesión radiofónica. En el proceso se pierden algunas categorías profesionales y emergen nuevas, al modificarse las funciones y al ser necesario incorporar otros conocimientos y destrezas. La radio atrae por los novedosos cambios que sin duda genera, y es necesario e interesante a la vez revisar la producción, la investigación y la capacitación de los proyectos informativos de un medio de comunicación que ha tenido una influencia decisiva en el desarrollo y evolución de la sociedad moderna y que se construye histórica y colectivamente.
Hoy la radio forma parte de los medios y servicios que se desarrollan en Internet. En la década del noventa, asistimos al nacimiento de un nuevo tipo de radio, que permitió no solo escuchar lo que pasaba en el mundo, sino hacerlo con calidad de disco compacto y en el mismo momento que la emisión salía al aire, en su país de origen. La situación cambió por la accesibilidad a las computadoras hogareñas, el surgimiento de nuevas tecnologías que se pusieron al alcance de gran parte de la gente y la integración tecnológica de distintos medios (como Internet, radio, y TV) que dieron la posibilidad de producir, emitir y escuchar radio de otra forma.
No tenemos que sentarnos frente a un aparato que solo admite la recepción de una emisora de radio, sino frente a un ordenador que permite escuchar radio, ver TV, jugar, chatear o navegar por Internet, y todo a la vez. En ese sentido, Internet se ha convertido en una plataforma que atraviesa transversalmente a todos los medios y los ha imbuido de sus elementos. Internet recoge los componentes de todos los medios de comunicación anteriores, ya sean escritos, auditivos o audiovisuales. A la vez, los integra con tratamientos nuevos y los incorpora como elementos propios: así sucede con la interactividad, la hipertextualidad y la navegación.

La radio en y por Internet

La radio online no deja de crecer: en Argentina el 44% de los internautas consume radio a través de Internet. Hoy ya es mucho más que streaming, y esto puede verse en las páginas de las emisoras, que no son solamente un canal alternativo a las ondas electromagnéticas. Son portales con información, descargas de contenido, propuestas de interactividad a través de redes sociales y, por lo tanto, nuevos medios, por momentos complementarios de las radios tradicionales. Hay también más emisoras solo online, porque el mundo digital crea "broadcasters caseros". El oyente sigue y seguirá detrás de los contenidos, dejándose llevar por la imaginación, abierto al entretenimiento y a la música. Pero Internet le propone otras posibilidades, ni mejores ni peores que las de la radio tradicional, las mismas y más.
Todavía la radio online es una realidad "en construcción", sin límites geográficos ni temporales, y aun con escasas restricciones regulatorias, que propone un dial infinito y desafiante. Pero no pasará mucho tiempo para que este medio centenario, originado en las ondas, bien propio del éter, sea una realidad más online que offline, porque allí está su futuro.
Ahora… ¿podemos hablar con precisión de radio en Internet? Una respuesta inmediata sería afirmativa porque sólo cabe teclear, por ejemplo, las direcciones de cualquiera de las emisoras radiofónicas y comprobar que efectivamente están presentes en la red. Pero si observamos con atención las páginas que nos ofrecen, comprobaremos que es más que radio en sentido tradicional, es sonido contextualizado con imagen e información escrita, además de la emisión de la programación convencional que oferta cada una de las cadenas radiofónicas.
En Internet descubrimos dos tipos de prestaciones sonoras: la radio en sentido estricto tal como la conocemos, con una emisión continuada y una programación estructurada sujeta a una temporalidad y, por otro lado, una serie de informaciones escritas sobre diversos contenidos, apoyadas por imágenes y enriquecidas con material sonoro. El producto que ofrece la red no sólo es radio sino mucho más que eso y, por esta razón, no podemos reducir la concepción sonora radiofónica a las transmisiones de aquellas direcciones de Internet que estrictamente se denominan emisoras de radio. El sonido informativo se extiende por toda la red y no es dominio exclusivo de las cadenas radiofónicas, sean del tipo que sean.
El profesor e investigador Español, Mariano Cebrián Herreros[8], catedrático de la Universidad Complutense de Madrid pone en consideración algunos conceptos que encuadran el debate sobre la Radio en Internet. Cebrián sostiene que Radio por Internet se refiere a una concepción instrumental de Internet como un mero soporte de difusión. Aclara que es la radio tradicional que encuentra en Internet una vía para ampliar su difusión por otros campos.
Radio en Internet, en cambio, tiene una doble orientación. Por una parte, posibilita la apertura de la radio tradicional para incorporar componentes propios de Internet como los correos, chats, foros y otras modalidades de participación cibernética. Por otra, desde la apertura de Internet para recoger las aportaciones de la radio y del audio tradicionales como los archivos de audio, contenidos musicales y acceso a la programación de las emisoras. Así, la Ciberradio recoge las aportaciones de la radio tradicional y la modifica para convertirlas en productos diferentes, en unos casos mediante la apertura a la navegación, enlaces e interactividad y en otros, mediante diversas fragmentaciones para que los usuarios accedan a ellas de manera aislada.
La radio en Internet es una forma distinta de hacer radio. La interactividad con el entorno web establece nuevas relaciones entre productores y receptores y fundamentalmente modifica la categoría de oyente. La ciberradio propone una interactividad abierta a los sonidos y a la escritura. Es ésta una modalidad diferente a la de la radio tradicional o a la navegación por Internet. Es una radio de comunicación interactiva que propone la difusión y también el almacenamiento de sonido así como el intercambio de información, debate y diálogo entre los usuarios. Modifica el concepto de programación, actualmente ajustada a horarios que, en general, responden a los ritmos de vida de los oyentes. El nuevo concepto de programación se centra en los consumos individuales. Cada usuario organiza su propio menú: puede tomar información de una emisora y combinarla con el debate en otra.
También puede acceder a dos ofertas en tiempos diferentes: una en directo y otra grabada.
Es decir que el usuario receptor puede seleccionar dentro de lo que se le ofrece y a la vez ordenar el tiempo de escucha. La radio para Internet propone una radio a la carta, que invita a escuchar el programa que una quiera, en el momento que quiera y tantas veces como quiera. El interrogante que se plantea es si el material de archivo no compite con la programación en vivo. La ciberradio está utilizándose como banco de pruebas de la radio digital. Han aparecido infinitas propuestas de radios que responden a distintas ofertas musicales, a diversos grupos etarios, a grupos que responden a minorías: feministas, ambientalistas, gays, naturistas, etc. Hoy una PC, Internet y un micrófono hacen posible la transmisión de programas de diferentes géneros y ser escuchados en todo el mundo. La radio online consiste en la conversión del sonido analógico a digital y la transmisión en tiempo real o diferido, un proceso conocido como streaming.
Una derivación de la radio online son los podcast, archivos generalmente en MP3 grabados por los usuarios al estilo de una columna radial o una entrada de blog. También se pueden vincular a servicios de Radiodifusión de Contenidos (RSS) para que los visitantes sigan todos los episodios.
Si buscamos perfilar un producto radiofónico atractivo en Internet, debemos analizar las propias características del medio, sus prestaciones sonoras y los hábitos de consumo de sus usuarios a fin de acomodarlas a las expectativas de esta nueva audiencia que se diferencia en varios aspectos de la radiofónica. Estas características y hábitos de consumo nos sugieren el diseño de un producto con diversos y muy variados contenidos a causa de la multiplicidad de usuarios de Internet y, por tanto, de intereses.
Habrá formatos de entrevista y reportaje para proporcionar atractivo, profundidad y rápido acceso a la información demandada, con un tratamiento formal enriquecido con la combinación de los elementos del lenguaje radiofónico ante la mayor exigencia de calidad por parte de los usuarios. Debido a la vocación universal de la red frente a la territorial de la radio, Internet puede y debe ofrecer productos con una variedad temática impensable en el medio radiofónico, una diversidad de asuntos que responda incluso a expectativas individuales. Así se pueden recuperar contenidos abandonados por la radio como la ficción o la educación y pueden surgir otros nuevos a raíz de la especialización temática.
Por otro lado, el diseño de ese nuevo producto radiofónico para Internet debe responder al intento de colmar de una manera efectiva y rápida una determinada necesidad informativa del usuario. Esto significa que el nuevo producto debe contar con un tratamiento profundo, agradable y atractivo pero de escasa duración, lo cual convierte a la entrevista y al reportaje en los géneros más idóneos para lograr este fin.
Finalmente, la interactividad del usuario de Internet junto con la posibilidad de la oferta de contenidos previo pago aumentarán su exigencia en cuanto a la calidad del producto radiofónico. Por lo tanto, su diseño debe buscar un perfeccionamiento formal no sólo combinando todos los elementos del lenguaje radiofónico sino empleándolos de manera correcta y justificada. En definitiva, la adaptación del diseño del producto radiofónico a las peculiaridades de la red no sólo generará la aparición de un formato diferenciado del que proporcionan las emisoras convencionales de radio sino más atractivo para los usuarios de la red que seleccionarán así con mayor facilidad el tratamiento sonoro de los documentos demandados frente al escrito o al visual.
En síntesis, la radio en internet aporta una serie importante de ventajas a considerar: Por el momento no requiere la tramitación ni asignación de una licencia, tal es el caso de las radios de aire. Tampoco implica una inversión económica para conseguir una concesión o recomprar una frecuencia.
En Internet, los problemas no vendrán por el lado de las licencias, sino por el de las compañías discográficas. En Estados Unidos ya les quieren cobrar a las radios en línea un canon por la música que transmiten al igual que hacen con las FM aunque, dado el gran número de emisoras en línea y la falta de un registro, parece difícil que lo logren.
Permiten una cobertura mundial. Ahora es factible escuchar radios de todo el mundo sin necesidad de recurrir a la onda corta, sin cortes, ruidos o vaivenes de la señal. Por este motivo, muchos oyentes de las ciber radios son personas que se encuentran lejos de sus lugares de origen y utilizan esta herramienta para mantenerse al tanto de lo que allí sucede.
Permiten transmitir desde cualquier lugar donde sólo exista una conexión de banda ancha y un pequeño equipo informático. Esta posibilidad la convierte ideal para reportes y transmisiones móviles, aunque pocas radios hacen uso de esta ventaja.
Son de muy bajo costo. Frente al alto gasto en equipos para el estudio, transmisores y costo de la frecuencia, la radio on line es considerablemente más económica. Sólo es necesario una computadora, un micrófono, la conexión a Internet y el costo del servidor.
Están dirigidas a audiencias específicas. La ciber radio nos permite segmentar más las audiencias y hacer una programación más dirigida y personalizada. En muchos casos, estas radios agrupan a oyentes que se reúnen en torno a un tema específico, una especie de blog en audio o radioblog.
La mayor parte de estas radios no son generalistas. Se han especializado en un determinado tipo de música o contenidos. Por supuesto, estamos hablando de las radios que transmiten exclusivamente en Internet. No es el caso de las radios convencionales en AM o FM que también cuelgan su señal en Internet.
La característica multimedial permite ofrecer mayor interactividad y participación a las audiencias. En su gran mayoría, la gente que escucha radio por Internet lo hace sentada frente a una computadora, o a través de un dispositivo móvil. Esto permite darle un valor agregado al oyente sumando imagen al sonido, y enlaces a otros sitios para ampliar datos, mientras sintoniza la radio. Además en la página se pueden incluir videos, fotografías, programas ya emitidos, podcasts, encuestas y una webcam con imágenes del estudio en vivo, mientras se realiza el programa. También podemos incluir:
               Secciones de textos y enlaces a webs donde profundizar los temas tratados en el programa.
               Salas de chat en vivo para enviar saludos y complacencias.
               Encuestas en línea de las canciones y artistas favoritos.
               Blogs del programa o la radio, donde los oyentes dejan sus opiniones.
               Foros y debates interactivos.
               Recibir llamadas a través de Skype para sacarlas al aire.
               Buscadores de empleo y anuncios de distinto tipo
               Anuncios gráficos (banners) con publicidad, que permitirán incrementar los ingresos de las on line.
Muchos expertos afirman que la radio dejará de ser radio para convertirse en otro medio, con reminiscencias de ella, basadas en el sonido, la música y el entretenimiento. Se abandonan las ondas, las limitaciones geográficas, la exclusividad sonora y se abrazan las posibilidades que brinda Internet.
La radio del futuro está online, en dispositivos multitarea, en una pantalla donde seleccionar un menú "a la carta", en las descargas asincrónicas, en los usuarios-oyentes pero también productores de contenidos. El lugar de información y entretenimiento no invasivo característico de la radi tradicional seguirá vigente. La radio en y por internet seguirá brindando esa compañía humana que ha sido su huella identitaria desde que comenzó, hace casi hace 100 años. La comunicación sonora seguirá viva, a través de un soporte distinto, como distinto fue pasar de la radio a válvulas a la spika. Una vez más, asistiremos al fracaso de los agoreros de todas las épocas, quienes desde los comienzos de los años 50, cuando apareció la televisión en nuestro país, le vienen decretando un agónico final.

Notas:
[1] Encuesta Nacional de Consumos Culturales. https://www.sinca.gob.ar/VerDocumento.aspx?IdCategoria=10
[2] John B. Thompson, "Los medios y la modernidad". Una
teoría de los medios de comunicación. Paidos.
[3]  Mariano Cebrián  Herreros. Ed. La radio en internet. La Crujía. Buenos Aires - 2008.-

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