La radio y sus mil y una vidas
Con más de 100 años de historia, la radio en Argentina tiene un nivel de llegada mucho más
alto que en otros países de occidente, como Estados Unidos o España. En Capital
Federal y Gran Buenos Aires, el 85 por ciento de la gente escucha, al menos, 15
minutos de radio por día, y esto implica más de 5 millones de oyentes.
Más allá de los relevamientos que forman parte de un estudio generalizado sobre las tendencias de los consumos culturales actuales, el campo radiofónico nacional merece ser analizado con mayor profundidad y relevancia. Los diagnósticos, opiniones y estadísticas acerca del panorama profesional, informativo, cultural, político, legal, tecnológico y presupuestario de los modos de pensar y hacer la radio son fragmentados.
De acuerdo con el estudio realizado en 2017 por la Secretaría de Cultura de la Nación, a
través del Sistema de Información Cultural de la Argentina sobre una muestra de
más de 2800 casos en todo el país, la radio sigue vigente tal y como lo
demuestra el porcentaje de usuarios que diariamente la escucha.
Sin embargo ha
experimentado algunas transformaciones dignas de consideración: así como se
verifica claramente la vigencia del aparato transistor en los oyentes adultos,
los jóvenes prefieren escuchar la radio a través de internet.
Además, los
jóvenes suelen elegir, en mayor medida, emisiones musicales, obligando a los
formatos radiales tradicionales a competir con un vasto espectro de
alternativas.
El 70 por ciento
de la población escucha radio y el 62% usa el aparato transmisor tradicional.
Además, el promedio diario de escucha llega a tres horas y cuarto. No obstante,
entre 2013 y 2017 disminuyó 17 puntos porcentuales en la proporción de oyentes
de radio. Este hecho se explica, fundamentalmente, por la significativa caída
de la escucha entre los jóvenes de 12 a 17 (pasó del 73% al 39%).
En cambio, a
partir de los 18 años el consumo radial comienza a crecer de manera
proporcional a la edad.
La radio es un
hábito que se mantiene a lo largo del día: el 60% de la población escucha radio
entre 1 y 3 horas por día y sólo un 5%, menos de una hora. Es a través de la
radio que
mucha gente
escucha música, y esto se demuestra el hecho de que el 47% de los radioescuchas
elige programas musicales, casi el 43% prefiere los programas informativos y
noticieros, el 13 escucha programas deportivos, el 3.8% culturales y el 2% de
chimentos.
Ahora bien, la
cuestión de las preferencias por frecuencia radial es impactante. En estudios
llevados a cabo durante la década del noventa, se observaba que la radio
cumplía un rol predominante de compañía. La AM era sinónimo de información,
mientras que las FM centraban sus programaciones en música y palabras y pocos
contenidos informativos.
En los últimos
años, la FM ha vivido un proceso de transformación realmente significativo. En
tal sentido, hoy en día la vieja ecuación que relacionaba a ambas frecuencias
con respecto a la información, podría decirse que se ha revertido: más de seis
de cada diez argentinos que utilizan la radio como canal informativo optan por
la Frecuencia Modulada.
El cambio puede
resumirse así: al anclaje de la música que siempre caracterizó a la FM, se le
ha sumado la información. De esta manera, se observa otra modificación en los
hábitos de consumo de noticias. La gente busca más contenidos informativos en
la radio, independientemente del tipo de frecuencia de que se trate.
Si extendemos la
mirada sobre la región, el último estudio sobre el consumo de medios en
Latinoamérica realizado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en 2014, determinó que “los
latinoamericanos escuchan la radio unas 3.9 horas al día durante la semana y
durante unas 3.8 horas durante los fines de semana”.
El relevamiento
señala además que “Los países latinoamericanos que más escuchan la radio son
Uruguay y Paraguay, con 4.7 horas por día, seguidos por Guatemala, 4.5 horas
por día.
El muestreo
realizado sobre 1.200 personas de cada país latinoamericano, indica que “no hay
una diferencia significativa en el consumo de radio entre hombres y mujeres en
Latinoamérica ni tampoco entre diferentes clases socioeconómicas”.
Sin embargo,
existen diferencias de consumo entre los distintos grupos etarios. Los jóvenes
de entre 16 y 30 años de edad escuchan un promedio de 3.9 horas por semana,
mientras que los adultos que tienen entre 31 y 50 lo hacen 3.9 horas por día, y
los mayores de 51, 3.7 horas por día.
Más allá de los relevamientos que forman parte de un estudio generalizado sobre las tendencias de los consumos culturales actuales, el campo radiofónico nacional merece ser analizado con mayor profundidad y relevancia. Los diagnósticos, opiniones y estadísticas acerca del panorama profesional, informativo, cultural, político, legal, tecnológico y presupuestario de los modos de pensar y hacer la radio son fragmentados.
Es necesario
renovar una mirada rigurosa y global sobre el medio radiofónico, impactado por
la aparición de la radio en Internet y las redes sociales, que han determinado
y siguen provocando continuos cambios en materia de producción y circulación de
sentidos.
Hoy es importante
tener en consideración la realidad multimedial de la radio. Las redes sociales
han cambiando los modos de producción y fundamentalmente los modos de
participación de las audiencias. Esta caracterización acerca de las rutinas de
los nuevos modos de conversación y uso de los medios exige diseñar nuevas
propuestas y repensar los procesos comunicacionales y políticos iniciales.
¿Cómo definir las
nuevas audiencias a través de las combinaciones de lo analógico y lo digital?
¿Cómo trabajar a
partir del desigual acceso a la conectividad y la alfabetización?
¿De qué modo
narrar la vida cotidiana cuando los códigos de navegación nos obligan a ser
creativos, sintéticos y específicos?
¿Cómo vincular lo
local con lo global acentuando identidad pero universalizando las
preocupaciones?
¿Bajo qué
mecanismos fortalecer las estrategias de diálogo, intercambio y participación?
El desafío
inicial será pensar a partir de qué decisiones actualizamos nuestras prácticas
de producción, interpelando los nuevos comportamientos de las audiencias,
promoviendo sorpresa, agenda y relevancia y a la vez motivando la creación de
redes y espacios de construcción colectiva, capaces de democratizar las
oportunidades y enriquecer los desarrollos e iniciativas de nuestros proyectos.
Pensar el modo en
que se ha ido denominando al destinatario de las propuestas sonoras, implica
considerar los movimientos de las condiciones de recepción.
Analizar cómo ha
sido posible el traspaso de la noción de espectador, propia de la primera
activación pública de la oralidad en el teatro tradicional callejero, a la de
usuario, como operador de las prácticas de diálogo propias de las plataformas
digitales.
En la radio
tradicional, la radio sucede donde se escucha, además de donde se emite. El
interlocutor del mensaje es así un oyente que activa desde la audición su
capacidad de interpretación del evento transmitido. Bajo este sistema de
mediación se producen contenidos para una recepción que escucha. Por lo tanto
el lenguaje radiofónico es proveedor de universos de símbolos visuales,
vinculados a los afectos, a la propia historia, experiencia e imaginación del
oyente. La radio como espacio de comunicación es altamente accesible ya que no
exige competencias específicas de alfabetización. No hay que saber leer y
escribir para escuchar. Aquí la importancia fundacional de este medio de
comunicación popular.
La aparición de
la Radio on-line, cambia la perspectiva y exige nuevos desafíos. La navegación
Web tiene sus propios códigos de circulación, demandas y aplicaciones
particulares. A diferencia de los soportes tradicionales de la comunicación
como el teatro, el cine, la prensa escrita, la radio y la televisión, las
cartografías de la digitalización implican itinerarios irregulares en la
decodificación del mensaje. Basado en el hipertexto, este relato construido más
por una suma de links visitados que por la linealidad del guión de una
historia, desarrolla prácticas de atención irregulares, discontinuas,
incompletas pero muchas veces activas, socializadoras y participativas.
Las radios
on-line o las extensiones hacia el podcasting, determinan unos destinatarios
que tendrán características de usuarios. Serán potenciales operadores del
sentido de esos mensajes, más que convencionales receptores pasivos. Los usos
que hacen las personas con las distintas interfaces mediáticas exigen
considerar cambios en la caracterización de las audiencias y en las estrategias
de fijación del sentido de un proyecto comunicacional.
Mientras que las
radios tradicionales desarrollan alertas ante los oyentes en sincronía con el
tratamiento en vivo que caracteriza la mayoría de las programaciones, las
plataformas digitales, en cambio, deben pensarse bajo los patrones de
navegación. Los oyentes serán sujetos activos, que leen las propuestas en
velocidad estimulados por los hipervínculos, las gramáticas del triple play y
la simultaneidad en sus tareas.
También es
importante tener en cuenta el peso y la duración de los contenidos ante las
prácticas de descarga, porque esos archivos comprimidos serán guardados y
reproducidos en artefactos digitales.
Frente a estos
cambios, es necesario adecuar y repensar las estrategias de producción.
¿Cómo favorecemos
la interpretación de los contenidos además del acceso?
¿Están nuestras
realizaciones preparadas para coincidir con las rutinas actuales de recepción?
En las radios
tradicionales la fijación del contenido quedará en la posibilidad de grabación
y repetición de las emisiones. En las plataformas digitales será a través de
los dispositivos de captura del triple play, capaces de ser conservados,
descarga mediante, en la memoria de nuestras computadoras.
Una vez más, el
objetivo a conseguir sigue siendo el mismo: que la radio pueda ser espacio de
vínculo, reflexión, emoción, utilidad, motivación, inspiración y
descubrimiento. En ese sentido, Internet se ha convertido en una plataforma que
atraviesa transversalmente a todos los medios y los ha imbuido de sus
elementos. Internet recoge los componentes de todos los medios de comunicación
anteriores, ya sean escritos, auditivos o audiovisuales. A la vez, los integra
con tratamientos nuevos y los incorpora como elementos propios: Así sucede con
la interactividad, la hipertextualidad y la navegación.
La ciberradio
toma los aportes de la radio tradicional y la modifica para convertirla en
productos diferentes, en unos casos mediante la apertura a la navegación,
enlaces e interactividad y en otros mediante diversas fragmentaciones para que
los usuarios accedan de manera aislada. La orientación es hacia ofertas
específicas y distintas de la radio tradicional.
La Radio, siempre
La radio mantiene
su cotidianeidad, su inmediatez, su interactividad, un poder informativo
notable y una presencia conmovedora en el entorno social, plenamente incorporada
en la convergencia multimedia.
Como señala John
Thompson [3] “mientras la comunicación y la información se difunden de manera
progresiva a escala global, los materiales simbólicos son siempre recibidos por
individuos que se encuentran en locales espacial y temporalmente específicos."
Esto implica a
individuos concretos situados en contextos socio históricos particulares y que
utilizan los recursos disponibles con intención de dar sentido a los mensajes
mediáticos e incorporarlos a sus vidas.
En un proceso de
apropiación, con frecuencia los mensajes se transforman ya que los individuos
los adaptan a contextos prácticos de la vida cotidiana. Mediante el proceso
localizado de apropiación, los productos mediáticos son incorporados a
conjuntos de prácticas que dan forma y alteran su significado. La apropiación
de materiales simbólicos permite a los individuos tomar cierta distancia con
sus vidas cotidianas, no de forma literal sino simbólicamente,
imaginativamente.
Precisamente la
realidad social es presentada, en la radio, desde ciertas ideas, tendencias y
sentimientos. Por eso sobre el Estado, las instituciones, las personas o
situaciones, planes económicos, candidatos, etc., se producen diferentes
lecturas.
La radio recrea y
construye la realidad proponiendo diversos sentidos. En este escenario, las
rutinas de producción se transforman y repercuten en la profesión radiofónica.
En el proceso se pierden algunas categorías profesionales y emergen nuevas, al
modificarse las funciones y al ser necesario incorporar otros conocimientos y
destrezas. La radio atrae por los novedosos cambios que sin duda genera, y es
necesario e interesante a la vez revisar la producción, la investigación y la
capacitación de los proyectos informativos de un medio de comunicación que ha
tenido una influencia decisiva en el desarrollo y evolución de la sociedad
moderna y que se construye histórica y colectivamente.
Hoy la radio
forma parte de los medios y servicios que se desarrollan en Internet. En la
década del noventa, asistimos al nacimiento de un nuevo tipo de radio, que
permitió no solo escuchar lo que pasaba en el mundo, sino hacerlo con calidad
de disco compacto y en el mismo momento que la emisión salía al aire, en su
país de origen. La situación cambió por la accesibilidad a las computadoras
hogareñas, el surgimiento de nuevas tecnologías que se pusieron al alcance de
gran parte de la gente y la integración tecnológica de distintos medios (como
Internet, radio, y TV) que dieron la posibilidad de producir, emitir y escuchar
radio de otra forma.
No tenemos que
sentarnos frente a un aparato que solo admite la recepción de una emisora de
radio, sino frente a un ordenador que permite escuchar radio, ver TV, jugar,
chatear o navegar por Internet, y todo a la vez. En ese sentido, Internet se ha
convertido en una plataforma que atraviesa transversalmente a todos los medios
y los ha imbuido de sus elementos. Internet recoge los componentes de todos los
medios de comunicación anteriores, ya sean escritos, auditivos o audiovisuales.
A la vez, los integra con tratamientos nuevos y los incorpora como elementos
propios: así sucede con la interactividad, la hipertextualidad y la navegación.
La radio en y por
Internet
La radio online
no deja de crecer: en Argentina el 44% de los internautas consume radio a
través de Internet. Hoy ya es mucho más que streaming, y esto puede verse en
las páginas de las emisoras, que no son solamente un canal alternativo a las
ondas electromagnéticas. Son portales con información, descargas de contenido,
propuestas de interactividad a través de redes sociales y, por lo tanto, nuevos
medios, por momentos complementarios de las radios tradicionales. Hay también
más emisoras solo online, porque el mundo digital crea "broadcasters
caseros". El oyente sigue y seguirá detrás de los contenidos, dejándose
llevar por la imaginación, abierto al entretenimiento y a la música. Pero
Internet le propone otras posibilidades, ni mejores ni peores que las de la
radio tradicional, las mismas y más.
Todavía la radio
online es una realidad "en construcción", sin límites geográficos ni
temporales, y aun con escasas restricciones regulatorias, que propone un dial
infinito y desafiante. Pero no pasará mucho tiempo para que este medio
centenario, originado en las ondas, bien propio del éter, sea una realidad más
online que offline, porque allí está su futuro.
Ahora… ¿podemos
hablar con precisión de radio en Internet? Una respuesta inmediata sería
afirmativa porque sólo cabe teclear, por ejemplo, las direcciones de cualquiera
de las emisoras radiofónicas y comprobar que efectivamente están presentes en
la red. Pero si observamos con atención las páginas que nos ofrecen,
comprobaremos que es más que radio en sentido tradicional, es sonido
contextualizado con imagen e información escrita, además de la emisión de la
programación convencional que oferta cada una de las cadenas radiofónicas.
En Internet
descubrimos dos tipos de prestaciones sonoras: la radio en sentido estricto tal
como la conocemos, con una emisión continuada y una programación estructurada
sujeta a una temporalidad y, por otro lado, una serie de informaciones escritas
sobre diversos contenidos, apoyadas por imágenes y enriquecidas con material
sonoro. El producto que ofrece la red no sólo es radio sino mucho más que eso
y, por esta razón, no podemos reducir la concepción sonora radiofónica a las
transmisiones de aquellas direcciones de Internet que estrictamente se
denominan emisoras de radio. El sonido informativo se extiende por toda la red
y no es dominio exclusivo de las cadenas radiofónicas, sean del tipo que sean.
El profesor e
investigador Español, Mariano Cebrián Herreros[8], catedrático de la
Universidad Complutense de Madrid pone en consideración algunos conceptos que
encuadran el debate sobre la Radio en Internet. Cebrián sostiene que Radio por
Internet se refiere a una concepción instrumental de Internet como un mero
soporte de difusión. Aclara que es la radio tradicional que encuentra en
Internet una vía para ampliar su difusión por otros campos.
Radio en
Internet, en cambio, tiene una doble orientación. Por una parte, posibilita la
apertura de la radio tradicional para incorporar componentes propios de
Internet como los correos, chats, foros y otras modalidades de participación
cibernética. Por otra, desde la apertura de Internet para recoger las
aportaciones de la radio y del audio tradicionales como los archivos de audio,
contenidos musicales y acceso a la programación de las emisoras. Así, la
Ciberradio recoge las aportaciones de la radio tradicional y la modifica para
convertirlas en productos diferentes, en unos casos mediante la apertura a la
navegación, enlaces e interactividad y en otros, mediante diversas
fragmentaciones para que los usuarios accedan a ellas de manera aislada.
La radio en
Internet es una forma distinta de hacer radio. La interactividad con el entorno
web establece nuevas relaciones entre productores y receptores y
fundamentalmente modifica la categoría de oyente. La ciberradio propone una
interactividad abierta a los sonidos y a la escritura. Es ésta una modalidad
diferente a la de la radio tradicional o a la navegación por Internet. Es una
radio de comunicación interactiva que propone la difusión y también el
almacenamiento de sonido así como el intercambio de información, debate y
diálogo entre los usuarios. Modifica el concepto de programación, actualmente
ajustada a horarios que, en general, responden a los ritmos de vida de los
oyentes. El nuevo concepto de programación se centra en los consumos
individuales. Cada usuario organiza su propio menú: puede tomar información de
una emisora y combinarla con el debate en otra.
También puede
acceder a dos ofertas en tiempos diferentes: una en directo y otra grabada.
Es decir que el
usuario receptor puede seleccionar dentro de lo que se le ofrece y a la vez
ordenar el tiempo de escucha. La radio para Internet propone una radio a la
carta, que invita a escuchar el programa que una quiera, en el momento que
quiera y tantas veces como quiera. El interrogante que se plantea es si el
material de archivo no compite con la programación en vivo. La ciberradio está
utilizándose como banco de pruebas de la radio digital. Han aparecido infinitas
propuestas de radios que responden a distintas ofertas musicales, a diversos
grupos etarios, a grupos que responden a minorías: feministas, ambientalistas,
gays, naturistas, etc. Hoy una PC, Internet y un micrófono hacen posible la
transmisión de programas de diferentes géneros y ser escuchados en todo el
mundo. La radio online consiste en la conversión del sonido analógico a digital
y la transmisión en tiempo real o diferido, un proceso conocido como streaming.
Una derivación de
la radio online son los podcast, archivos generalmente en MP3 grabados por los
usuarios al estilo de una columna radial o una entrada de blog. También se
pueden vincular a servicios de Radiodifusión de Contenidos (RSS) para que los
visitantes sigan todos los episodios.
Si buscamos
perfilar un producto radiofónico atractivo en Internet, debemos analizar las
propias características del medio, sus prestaciones sonoras y los hábitos de
consumo de sus usuarios a fin de acomodarlas a las expectativas de esta nueva
audiencia que se diferencia en varios aspectos de la radiofónica. Estas
características y hábitos de consumo nos sugieren el diseño de un producto con
diversos y muy variados contenidos a causa de la multiplicidad de usuarios de
Internet y, por tanto, de intereses.
Habrá formatos de
entrevista y reportaje para proporcionar atractivo, profundidad y rápido acceso
a la información demandada, con un tratamiento formal enriquecido con la
combinación de los elementos del lenguaje radiofónico ante la mayor exigencia
de calidad por parte de los usuarios. Debido a la vocación universal de la red
frente a la territorial de la radio, Internet puede y debe ofrecer productos
con una variedad temática impensable en el medio radiofónico, una diversidad de
asuntos que responda incluso a expectativas individuales. Así se pueden
recuperar contenidos abandonados por la radio como la ficción o la educación y
pueden surgir otros nuevos a raíz de la especialización temática.
Por otro lado, el
diseño de ese nuevo producto radiofónico para Internet debe responder al
intento de colmar de una manera efectiva y rápida una determinada necesidad
informativa del usuario. Esto significa que el nuevo producto debe contar con un
tratamiento profundo, agradable y atractivo pero de escasa duración, lo cual
convierte a la entrevista y al reportaje en los géneros más idóneos para lograr
este fin.
Finalmente, la
interactividad del usuario de Internet junto con la posibilidad de la oferta de
contenidos previo pago aumentarán su exigencia en cuanto a la calidad del
producto radiofónico. Por lo tanto, su diseño debe buscar un perfeccionamiento
formal no sólo combinando todos los elementos del lenguaje radiofónico sino
empleándolos de manera correcta y justificada. En definitiva, la adaptación del
diseño del producto radiofónico a las peculiaridades de la red no sólo generará
la aparición de un formato diferenciado del que proporcionan las emisoras
convencionales de radio sino más atractivo para los usuarios de la red que
seleccionarán así con mayor facilidad el tratamiento sonoro de los documentos
demandados frente al escrito o al visual.
En síntesis, la
radio en internet aporta una serie importante de ventajas a considerar: Por el
momento no requiere la tramitación ni asignación de una licencia, tal es el
caso de las radios de aire. Tampoco implica una inversión económica para
conseguir una concesión o recomprar una frecuencia.
En Internet, los
problemas no vendrán por el lado de las licencias, sino por el de las compañías
discográficas. En Estados Unidos ya les quieren cobrar a las radios en línea un
canon por la música que transmiten al igual que hacen con las FM aunque, dado
el gran número de emisoras en línea y la falta de un registro, parece difícil
que lo logren.
Permiten una
cobertura mundial. Ahora es factible escuchar radios de todo el mundo sin
necesidad de recurrir a la onda corta, sin cortes, ruidos o vaivenes de la
señal. Por este motivo, muchos oyentes de las ciber radios son personas que se
encuentran lejos de sus lugares de origen y utilizan esta herramienta para
mantenerse al tanto de lo que allí sucede.
Permiten
transmitir desde cualquier lugar donde sólo exista una conexión de banda ancha
y un pequeño equipo informático. Esta posibilidad la convierte ideal para
reportes y transmisiones móviles, aunque pocas radios hacen uso de esta
ventaja.
Son de muy bajo
costo. Frente al alto gasto en equipos para el estudio, transmisores y costo de
la frecuencia, la radio on line es considerablemente más económica. Sólo es
necesario una computadora, un micrófono, la conexión a Internet y el costo del
servidor.
Están dirigidas a
audiencias específicas. La ciber radio nos permite segmentar más las audiencias
y hacer una programación más dirigida y personalizada. En muchos casos, estas
radios agrupan a oyentes que se reúnen en torno a un tema específico, una
especie de blog en audio o radioblog.
La mayor parte de
estas radios no son generalistas. Se han especializado en un determinado tipo
de música o contenidos. Por supuesto, estamos hablando de las radios que
transmiten exclusivamente en Internet. No es el caso de las radios
convencionales en AM o FM que también cuelgan su señal en Internet.
La característica
multimedial permite ofrecer mayor interactividad y participación a las
audiencias. En su gran mayoría, la gente que escucha radio por Internet lo hace
sentada frente a una computadora, o a través de un dispositivo móvil. Esto
permite darle un valor agregado al oyente sumando imagen al sonido, y enlaces a
otros sitios para ampliar datos, mientras sintoniza la radio. Además en la
página se pueden incluir videos, fotografías, programas ya emitidos, podcasts,
encuestas y una webcam con imágenes del estudio en vivo, mientras se realiza el
programa. También podemos incluir:
Secciones de textos y enlaces a
webs donde profundizar los temas tratados en el programa.
Salas de chat en vivo para
enviar saludos y complacencias.
Encuestas en línea de las
canciones y artistas favoritos.
Blogs del programa o la radio,
donde los oyentes dejan sus opiniones.
Foros y debates interactivos.
Recibir llamadas a través de
Skype para sacarlas al aire.
Buscadores de empleo y anuncios
de distinto tipo
Anuncios gráficos (banners) con
publicidad, que permitirán incrementar los ingresos de las on line.
Muchos expertos
afirman que la radio dejará de ser radio para convertirse en otro medio, con
reminiscencias de ella, basadas en el sonido, la música y el entretenimiento.
Se abandonan las ondas, las limitaciones geográficas, la exclusividad sonora y
se abrazan las posibilidades que brinda Internet.
La radio del
futuro está online, en dispositivos multitarea, en una pantalla donde
seleccionar un menú "a la carta", en las descargas asincrónicas, en
los usuarios-oyentes pero también productores de contenidos. El lugar de
información y entretenimiento no invasivo característico de la radi tradicional
seguirá vigente. La radio en y por internet seguirá brindando esa compañía
humana que ha sido su huella identitaria desde que comenzó, hace casi hace 100
años. La comunicación sonora seguirá viva, a través de un soporte distinto,
como distinto fue pasar de la radio a válvulas a la spika. Una vez más,
asistiremos al fracaso de los agoreros de todas las épocas, quienes desde los
comienzos de los años 50, cuando apareció la televisión en nuestro país, le
vienen decretando un agónico final.
Notas:
[1] Encuesta
Nacional de Consumos Culturales.
https://www.sinca.gob.ar/VerDocumento.aspx?IdCategoria=10
[2] John B.
Thompson, "Los medios y la modernidad". Una
teoría de los
medios de comunicación. Paidos.
[3] Mariano Cebrián Herreros. Ed. La radio en internet. La
Crujía. Buenos Aires - 2008.-

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